Te traemos un proyecto que te hará lucir muy cult@ y mexican@ en tu escritorio, estudio u hogar!

¡Haz éste proyecto inspirado en el Códice Mendocino y dale tributo al “Tlatohani” (emperador azteca) que llevas dentro!
Materiales
  • Caja de madera para pañuelos desechables 
  • Lápiz adhesivo o pegamento en barra
  • Porcelanizador o pegamento blanco líquido
  • Brocha pequeña
  • Cutter o navaja para cortar papel
  • Una caja de pañuelos desechables (caja rectangular)
  • Un plato extendido y pequeño
  • Todos los materiales los puedes encontrar en tiendas de manualidades y papelerías
Procedimiento
  1. Descarga  la plantilla de Códice Mendocino que encontrarás aquí, si lo deseas, puedes buscar otro códice en internet
  2. Forra la caja con el códice que imprimiste, probablemente necesitarás imprimir dos veces la imagen del códice para forrar completamente la caja
  3. Adhiere el códice a la caja pegándolo con lápiz adhesivo. Asegúrate de que no queden burbujas de aire y retira los excedentes de papel con el cutter
  4. Deja secar bien por tres horas. Toca la caja, y si la sientes fría significa que necesita mas tiempo para secarse
  5. Vierte un poco de pegamento blanco o porcelanizador en el platito y con la brocha aplícalo sobre la caja como si la estuvieras pintando
  6. No te asustes si el pegamento o el porcelanizador queda blanco, deja que la caja seque completamente para que material se haga transparente.
  7. Repite la operación anterior hasta que la caja de pañuelos te quede tan brillante como quieras
¡Listo!..¡ya tienes una caja lista para regalar con motivo de nuestros festejos mexicanísimos que nunca pasan de moda!
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Una mujer admirada y adelantada a su tiempo Ver artículo completo

Sin lugar a dudas, el charro es uno de los símbolos mexicanos por excelencia, sí… esos hombres de campo fuertes, “muy machos” y siempre acompañados de su caballo, el lazo y desde luego, la alegría mexicana; pero… ¿Cuál es el origen de tan famosa imagen?. Bueno, les platicaré que la “Charrería” es simplemente, la práctica de la equitación a la usanza mexicana; donde se demuestran el valor y la hombría del charro, así como la estampa y finura del caballo. Esto, en una fiesta muy colorida y llena de música.

Las “suertes” o ejercicios que se practican en este deporte, tienen su origen en el campo, ya que durante las faenas de crianza del ganado, se debe tener mucha destreza y valentía, ya que es un oficio peligroso. Y el caballo; claro… es el animal que por excelencia es uno solo en la imagen del charro mexicano.


Los caballos llegaron a México por medio de los españoles. Sin embargo, se prohibió en un inicio a los indígenas montarlos, e incluso vestir a la usanza europea. Pero con el paso del tiempo, se logró que los naturales pudieran hacerlo; e incluso, ellos se las ingeniaron para manufacturar sus propias vestimentas, métodos de crianza, y claro, hacer los instrumentos necesarios para enriquecer artísticamente las labores de equitación.

Posteriormente, y cuando se divulgo la actividad de los arrieros, y como es lógico, también se dio un intercambio de tradiciones y costumbres del medio rural. Fue así como se dieron los estereotipos del hombre “ranchero”, quien al vestirse de gala, da origen al soberbio y gallardo charro mexicano.

Sin embargo, existen algunas jerarquías (debido a la especialización de los trabajos dentro de las haciendas) en el oficio de charro. Estas son:

  • Los vaqueros. Ellos son los trabajadores más sencillos, pero también los más rudos y fuertes. Su vestimenta es muy sencilla, igual que su montura. Pero siempre llevaba consigo el sarape y la reata para lazar, atar y hacer las destrezas propias del oficio. Y por si lo pensabas, al decir "vaqueros" no nos referimos a que exactamente siempre usen unos Levis para montar (aunque hay charros que sí lo hacen)
  • Los caporales. Es el responsable de todos los animales y a su cargo estaban los vaqueros. Debía conocer de veterinaria y ayudar en las faenas.
  • Los amansadores. (Solo algunas haciendas contaban con criaderos).
  • Los administradores. Cuidaba de todos los aspectos de la hacienda, agricultor, y también ayudaba en las faenas.
  • Los hacendados. Algunos pasaban la mayor parte del día en el campo, y otros solo visitaban las haciendas por cortas temporadas, cuidando de las haciendas.


Fue así, queridos amigos, que nació la figura de los charros muy “mexicanotes”, y si quieren conocer más de la Charrería, les recomendamos éste libro... ¡y que viva México!

Imágenes para éste post (en orden de aparición)

http://periodicocorreo.com.mx

www.trajesdecharro.com

http://vallartasport.com

A nadie le cae nada mal un buen baño. Ya sea para terminar de despertarse, o para descansar luego de un largo y pesado día de trabajo… Sin embargo, para nuestros antepasados mexicanos, simbolizaba algo màs que limpieza del cuerpo. Ven, te invito a saber de que se trata.

El “Temazcalli” (o “casa de vapor”) es un baño que se realiza con vapor y algunas yerbas aromáticas (muchas de ellas con propiedades sanadoras), y era de uso común en pueblos del centro de México, e incluso en Centroamérica. Para llevar a cabo el baño, era preciso contar con una pequeña construcción especial para ello; una especie de “casa” (de ahí su nombre), donde se colocaban piedras volcánicas calentadas al rojo vivo donde se vierte agua (o infusiones aromáticas) sobre las piedras. Naturalmente, el cuerpo suda, eliminando asi las toxinas.

Aunque, como les comentaba, su uso iba mas allá de la limpieza corporal, ya que en varios casos era todo un ritual donde se entonaban cantos y rezos para purificar la mente y el espíritu. Es decir, se le consideraba una herramienta de sanación. A la llegada de los españoles, fue prohibido por el horror que causó el uso ritual y también a causa de los prejuicios europeos.


Pero nuestros abuelos nos siguen aconsejando el uso del temazcal, ya que es muy útil para ciertos padecimientos; e incluso se recomienda a las mujeres que recién dieron a luz, para reafirmar sus tejidos y que su recuperación sea más pronta.


Sea cual sea el motivo… un buen bañito a todos nos cae bien. ¿No lo creen? Y en la actualidad, varios centros turísticos ofrecen esta modalidad, junto con un buen masaje, ¡incluso los spas más exclusivos!, así que ya lo sabes, no importa si vas en micro, pecero, o manejas un BMW, ¡a todos nos cae de maravilla un temazcalazo!... ¡Ah! ¡Ya se me antojó un buen descanso relajante! ¿A ustedes no?

 

Imágenes para éste post:

Temazcal: Belelú (www.belelu.com) y versana.co

 

Como muchos de ustedes saben, nuestros antepasados mexicanos fueron muy diestros en eso de las practicas guerreras, existieron durante la época prehispánica, dos principales órdenes bélicas dedicadas a expandir y defender territorio mexicano. Estos fueron, los denominados “caballeros Aguila” y “caballeros Jaguar”.



Aún con el paso del tiempo y luego de haber sido cruelmente sometidos, surge un nuevo ejército mexicano. Parte de esa gran historia la podemos conocer hoy en día gracias a los objetos y reseñas cuidadosamente exhibidos en el Museo del Ejército y Fuerza Aérea. ¿Dónde se encuentra?.

Bueno, el edificio donde hoy se ampara dicho museo, se construyo en 1673 para dar cobijo a la orden religiosa denominada “Bethlemitas”. Sin embargo, después de la Independencia de México se le destinó para ser el Colegio Militar, por decreto del entonces presidente mexicano Guadalupe Victoria.

Aunque no siempre fue sede conventual dicho edificio, porque en algún momento de su historia fue usado como hospital. Su construcción es muy sencilla: se trata de una sola planta con una bóveda de cañón corrido (es decir, no tiene divisiones, se trata de un simple pasillo largo) y una cúpula (techo), con decoración estilo barroco.

Actualmente, podemos conocer la historia de la guerra en México a través de doce módulos. Comenzando, por la época prehispánica (hay cascos de ambas ordenes militares), continuando con las armaduras de españoles tales como: mosquetes, espadas, cota de malla, etc.) que luego usaron los criollos.

También son exhibidos algunos documentos importantes relacionados con la historia militar, así como las diferentes banderas que tuvo México antes de conocer la actual. Para los que ya no conocen documentos físicos más que los que guardan en su Lenovo, éste es el momento ideal para ver "archivitos vintage".

¡No te lo pierdas! Es una excelente opción educativa para tus pequeños. Se encuentra abierto de martes a sábado de 10:00 a 18:00 y los domingos y días festivos de 10: a 16:00. Muy cerca de la estación del metro Allende (Calle Filomeno Mata no. 6 en la Col. Centro). Si requieres más informes, puedes solicitarlos al contacto: mus_bethlem@mail.sedena.gob.mx Además, la entrada es libre. ¿Qué esperas?

Y para que no te vayas "A la guerra sin fusil", ármate con una buena guía de museos:

Imagen de Caballero Águila: https://www.flickr.com/photos/10066932@N03/1541363235

Fachada del museo: "Vida de Peatón" https://jorgalbrtotranseunte.wordpress.com/2011/12/07/del-pabellon-de-mexico-en-la-exposicion-universal-de-1889-al-jardin-de-la-triple-alianza/

¿A quien no le gusta comer taquitos placeros? ¿O que tal, de carnita asada, con guacamole, salsita y pápalo? ¡Se antoja! ¿Verdad?. Así es amigos, el día de hoy, vamos a platicar de esa plantita que heredamos de nuestras tierras mexicanas.

Como muchas otras hierbas mexicanas, su nombre tiene origen náhuatl. Significa “mariposa” y “hierba comestible”, y su nombre fue tradicionalmente: “papaloquilitl”. Hoy en día y para los cuates, se llama simplemente “pápalo”. Sus hojas tienen una particular forma de mariposa y es de un olor y sabor exquisitos.

Solamente se comen las hojas y tienen un gusto parecido al cilantro. Se utilizan frescas, pues secas pierde mucho su sabor. Los podemos preparar junto con un rico guacamole (¿rico? ¡riquísimo!), o para acompañar además de la carne asada y el chicarrón, algunas entradas como: tacos al pastor, de carnitas, quesadillas (dobladitas), y tacos de queso fresco.

Y como buena planta mexicana, no solamente es deliciosa, sino que también tiene propiedades curativas, ¿quieres saberlas?.

  • Reduce el colesterol
  • Util en la hipertensión arterial
  • Ayuda a mejorar la digestión
  • Llena de energía nuestro organismo, pues lo ayuda a funcionar mejor.
  • Impide enfermedades respiratorias.
  • Contiene una serie de vitaminas.
  • La consegues en cualquier mercadito o tianguis, pero ojo, lleva siempre efectivo porque ahí no puedes pagar con BBVA, ni nada de tarjetitas.


¡No se diga más! ¡éntrale con fervor al pápalo! Que además de sabroso y nutritivo, es muy barato y puedes conseguirlo en prácticamente cualquier mercadito. ¿Vamos?

 

Imágenes ilustrativas usadas en éste post: animalgourmet.com, marcha.com.mx

Quizá eres uno de los afortunados que tuvo la oportunidad de viajar en tren… ¡Ah! Si, en las películas se muestra con cierto aire nostálgico, y aunque no lo creas, también ha sido testigo de los cambios en nuestra querida “Ciudad de los Palacios”. Te voy a platicar un poquito de eso.

La antigua estación del ferrocarril de Buenavista, se localizaba al sur de la actual estación, en la esquina que forman la Avenida de los Insurgentes y Puente de Alvarado. Se inauguró en 1873 por el entonces presidente de México, Sebastián Lerdo de Tejada, y fue punto de partida de los ferrocarriles que conectaban a la Ciudad de México con Veracruz.  

En tren viajaba todo mundo, desde que se inauguró hasta la revolución de 1910: desde los que llevaban la bolsa de nopales con sus "totoles", hasta la señora "pomadosa" que cargaba su Prada, ¡ya existía Prada!, ¿tu crees? (desde 1913 pa´cá).

Sin embargo, debido al crecimiento urbano, fue necesario demoler la antigua estación, y en su lugar se encuentran ahora la sede de un partido político y la delegación Cuauhtémoc. Así que la nueva ubicación de la estación ferroviaria fue hacia el lado norte, donde comenzó  a operar en 1958.



Todo transcurrió sin novedades hasta 1999, ya que a causa de problemas técnicos y laborales, dejó de prestarse el servicio ferroviario, quedando abandonada la estación de Buenavista. Hasta hace pocos años fue que se tomó en cuenta como parte de un plan de desarrollo urbano, y para aprovechar las vías que llegaban a la terminal, que se puso en funcionamiento el tren suburbano del Valle de México.

La antigua Estación Buenavista se sometió a un proceso de remodelación muy intenso que incluye la construcción de una nueva terminal con una flota de 10 andenes que prestan el servicio suburbano, y se planea que en un futuro puedan comunicar otras partes de la Ciudad de México y el área metropolitana.

Pero eso sí, nada nos borra de la mente los viajes en ferrocarril, el sonido del silbato, el entrañable “¡vaaaamonosss! Y pues siendo así, ¡que me lleve el tren!.

Y para que el Tren te lleve a gusto, o con gusto te lleves uno, tenemos trenecitos en nuestra tienda en línea: http://www.regalos-artesanales.com.mx/

A todos nos ha tocado que nos “albureen”, y para los que no saben qué es el albur mexicano, les comentamos que se trata de un juego de palabras en doble sentido - de connotación sexual- entre hombres (generalmente, ¡porque las mujeres también alburean!), donde los contrincantes buscan pícaramente mostrar su “supremacía viril”

El albur se ha convertido casi en un deporte, pero no tiene participación en los Olímpicos, je,je; pero eso sí, gusta a la mayoría de los mexicanos de todas las clases sociales, pues te pueden “alburear” en la escuela, en el trabajo, entre tus primos… en fin, cuando se trata de “cargar carrilla” ¡los mexicanos nos pintamos solos”

El “chiste” del albur, es contestar rápidamente al oponente, pues hay una regla de oro: después de 30 segundos se contesta “por puro ardor”.


El Albur es un juego de “ajedrez mental”, como explica Lourdes Ruiz, la campeona alburera de México, quien comentó para la Revista Chilango (de ella en "Chilango" la foto inferior): “Hoy los chavitos sólo saben conjugar tres verbos: meter, sacar y sentarse. ¡Y hay muchísimos más! Tenemos una lengua muy rica, ¡sin albur! Ya no hay esa picardía. Antes éramos buenos para los apodos. Yo tenía un amigo en la secundaria que le decíamos “El Comal”, porque nada más “calentaba gordas”.»

«Antes los papás se preocupaban por qué nombre ponerles a sus bebés. En cambio, ahora todos se dicen “güey”. Estoy convencida de que si en las escuelas dieran una hora de taller de albur, seríamos una potencia en matemáticas y ciencias exactas. Todo es agilidad mental.»

Como recurso de identificación cultural, el albur ha sido un excelente recurso ¡hasta de campañas publicitarias  muy exitosas!

Y para finalizar, he aquí algunos “chistorines” de  reflexión "filosófico-alburera" para la vida, como:

  • No es lo mismo los montes de Tapachula, que tápate los montes chula.
  • No es lo mismo huele a trastes, que atrás te huele.
  • No es lo mismo el Consulado General de Chile, que el General con su chile de lado.
  • No es lo mismo la cómoda de tu hermana, que acomódame a tu hermana.
  • No es lo mismo la calle del Conde de Asalto, que el Conde dando saltos por la calle.
  • No es lo mismo un metro de encaje negro, que un negro te encaje un metro.
  • No es lo mismo Anita siéntate en la hamaca, que siéntate en la hamaca Anita.

Y si en la oficina te alburean con algo como “siéntate a leer”, y no la captas…¡pues siéntate… pero con mucho estilo!, ésta silla está genial: diseño mexicano contemporáneo y muy, pero muy en onda.

Así que ya lo sabes, si quieres alburear, abre la caja de Pandora de tu imaginación y saca las "joyitas" que traes dentro (nos referimos a tus albures, no a las joyas PANDORA, ja,ja,ja)