ADELITA... ¡NO TE VAYAS CON OTRO!

 

Seguramente por las lecciones en los libros de historia, o por las entrañables anécdotas que nos contaban los abuelos, tenemos alguna idea de lo difícil que fue la vida en los tiempos de la Revolución Mexicana.

Mención honorífica se merecen las mujeres que a costa de todo, supieron aguantar y luchar bajo esas precarias condiciones. Sí señores… estamos hablando de las “soldaderas” o “adelitas”.

Mujeres que lucharon desde varias trincheras, ya que hacían varias actividades: peleaban junto a los soldados, cocinaban, curaban a los enfermos, iban “de avanzada” en los combates, conseguían alimento en los pueblos donde acampaban (y no siempre les querían vender).

Por si fuera poco, liaban sus cosas cuando se iban hacia otros lugares y tenían a sus hijos cargados a la espalda.

¡Sólo les faltaba un traje de súper héroe! (mis respetos).

Gracias a las crónicas, sabemos de algunas de las soldaderas más aguerridas:

PETRA HERRERA: Se disfrazó de hombre (haciéndose llamar Pedro Herrera) y fue parte de las tropas de Pancho Villa, destacando como “hombre” fuerte y aguerrido. Luego confesó que era mujer y siguió peleando. Villa no le reconoció sus triunfos y ella formó su propia tropa con puras mujeres (¡ah, verdad!), y se hizo aliada de Carranza, aunque no logró obtener el título de General. Fungió como espía de los carrancistas hasta fue asesinada años más tarde.

BEATRIZ GONZALEZ ORTEGA: Ella trabajó como enfermera para las tropas villistas. Antes fue maestra en Zacatecas, pero después de los ataques revolucionarios, ella convirtió la escuela en hospital. Su nobleza la llevó a cuidar no solo a las tropas de Villa, sino también a los federales; para protegerlos, quemaba los uniformes. Cuando el temible Villa lo supo, las torturó a ella y a su compañera. Pero ninguna se “dobló” y no entregaron a los federales.

ANGELA JIMENEZ: También ella se disfrazó de hombre para poder entrar a las tropas, ya que su hermana murió durante un ataque de los federales al pueblo donde vivían. Logró el grado de Teniente en las tropas de Carranza; por lo que fue una mujer destacada en el campo de batalla; y en consecuencia, enviada a prisión. Escapó de ella varias veces (no lo vas a creer) ¡vestida de mujer!.

Debido a las actividades que llevaban a cabo las soldaderas; los hombres empezaron a llamarlas despectivamente “marimachas”.  Fue hasta los años 30´s que el rol de la mujer cambió nuevamente.

Desgraciadamente, hubieron destinos todavía más difíciles, pues una gran cantidad de mujeres fueron robadas de sus familias para llevárselas a la guerra; o como prostitutas.

Con el paso del tiempo, hemos podido conocer un poco más acerca de ellas; los corridos nos dan una semblanza de aquéllos tiempos, que aunque difíciles; no dejan de existir historias de amor, intriga y seducciones ocultas.

También la literatura nos narra Mariano Azuela en su novela “los de abajo” un esbozo de ellas.

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Equipo de Ambiente Mexicano
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